Hoy subí en uno de los puentes del acceso. Lili me deja de camino a su trabajo. "El de Gorriti", así le llaman. El oeste se ha vuelto frecuente para mi. Jamás pensé que iba a conocer la zona oeste, confieso. Para un sureño, como yo, eran tierras lejanas. De paso ocasional, quizás, en camino hacías otros lares. Pero el amor sorprende en los lugares menos esperado.
Este punto donde me bajo es Gral. Rodríguez., pero si cruzara el puente pasaría a estar en Moreno. Esas cosas que tienen las calles divisoria entre partidos.
Acá me tomo un 57, "la lujanera", hasta Palermo. Son 60 km de viaje. Me tomo servicios qué vienen de Luján (85 km) Mercedes (110 km) y también Navarro (126 km). Alguno van a Once pasando primero por Constitución (Acceso Oeste, Autopista P. Moreno y 25 de mayo) y otros, como este, a Palermo. Por acceso Oeste, Autopista del Buen Ayre, Acceso Norte y Cabildo, hasta Plaza Italia, donde hoy me bajo. Y la alternativa al colectivo es el tren, el histórico Ferrocarril del Oeste, "el Sarmiento".
De una u otra manera tengo un viaje de una hora y media (a veces dos), minutos más, minutos menos; siempre dependiendo de la carga vehicular de los accesos, en la hora pico. Ja!, ya parezco el del noticiero qué informa el estado del tránsito. Espero que valores toda la data que te estoy dando.
Y es que con tanto tiempo de viaje si no leo o escribo me aburro. Dormir es una opción, claro. Extender las horas del sueño matinal no es mala. A veces lo aplico, pero tengo que estar muy cansado para dormirme. Prefiero otras opciones y esta, que estas leyendo, es una. Lo lamento.
Si hubiera una recompensa de "millas acumuladas" en transporte público, como esa de la tarjeta de crédito, ya hubiera dado varias veces la vuelta al mundo.
A esta altura de la escritura voy por la mitad de viaje.
Estoy sentado del lado del pasillo. Pero por la ventanilla no hay nada muy interesante para ver. Se sucede el mismo paisaje: autopista, tráfico y conurbano. A veces entristece ver tanta pobreza a cada lado del camino. Uno cae en la cuenta que los gobiernos pasan y la pobreza queda, se extiende.
La mujer que está a un asiento, pasillo de por medio, no se si durrme o esta muerta, porque tiene la cara tapada por una tela negra. Parece un trozo de cortina porque tiene las argollas a la vista. Bueno, habrá sido el primer retazo de tela oscura que encontró antes de salir, supongo. Desde que subí está en la misma posición.
La pasajera que está a mi lado también duerme como varios de los que viajan más atrás. Es que parece que el sector "dormitorio" es la parte de atrás del micro. Hay excepciones, obvio. Pero acá en el fondo predomina el sueño.
¿Estará viva?
El aire acondicionado del coche se hace sentir. Estoy de manga corta. Y con "piel de gallina" en los brazos; en cualquier momento arranco la cortina de la ventanilla y me tapo.
Escribo para pasar el tiempo y creo que, también, para no tener frío. Afuera hace veintisiete grados y un solazo. Acá, adentro, unos quince.
Ya por Av. Cabildo.
Vive, si. No llamen al SAME.
Se acaba de despertar.
Y se sacó la tela del rostro. La guardó como avergonzada.
Y se levanta porque tiene que bajarse.
A mi me queda un poco más de viaje. Pero no mucho. Ya estoy cerca.
Otro día más.
Gracias por acompañarme.
Si leíste hasta acá es porque nada importante tenías que hacer. O estas viajando como yo.
JPG.
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