Discuten desde que subieron al colectivo. No se los motivos, pero discuten. Ella y él. Ella sufre algún problema porque mostró un carnet al conductor. Le vi un temblor en su mano izquierda con la que sostenía una hoja escrita que parecía refrendar lo que la credencial decía. No parecen ser pareja. Él es más alto. Ella lleva una campera algo raída y una gorra con la vicera hacia atrás. No puedo diferenciar cuál de los dos es más joven. Se sentaron en el fondo. El colectivo está semi vacío. Somos cuatro pasajeros más, sentado en la misma línea, del lado de la sombra porque afuera el sol está fuerte. La autopista hacia capital está tranquila, pero hacia Luján arde también de vehículos.
Discuten..Ella le cuenta algo, él dice que no le cree. Se levanta enojado y camina hacia otro asiento, pero adelante del micro. Ella también se levanta y camina hasta la parte central. Se sienta, le dice que al menos lleve la bolsa. Él vueve atrás y ella lo sigue. Se sientan de nuevo.
Un muchacho joven que subió recién se ubica del lado del sol, es el primero en hacerlo, el único. Y abre un libro. Ya somos diez y ellos.
Ahora ellos hablan; ella cuenta y él acota. Parecen hermanos. Élla cuenta que alguién le pegó. -Que no lo vuelva hacer, decile- dice él. Y ella cuenta y él acota. Él le reprocha y le dice que le diga que no siga. Y su charla se pierde a media voz. Ella cuenta a su hermano. Ella sufre y él la aconseja.
Yo escribo, no con el ánimo de saber que hablan sino de contar la escena. Una de tantas en la vida cotidiana.
Domingo 29 de septiembre 2024. 11.00 h
No hay comentarios.:
Publicar un comentario